Plataforma Autopista Kanpora
2026/01/28
Ayer, el diputado de infraestructuras Carlos Alzaga en comparecencia en Juntas informó que la variante de Rekalde se retrasa una vez más antes de empezar, que no estará operativa antes de 2034 por “problemas técnicos enormes”. La comparecencia no se produjo por iniciativa propia del diputado, sino a petición de EH Bildu, que recogió la demanda de información trasladada por el vecindario. Este hecho supone ya un primer motivo de enfado, ya que las instituciones se comprometieron (moción aprobada en el ayuntamiento hace ya 2 años) a informar sobre los avances del proyecto cada cuatro meses, un compromiso que no se ha cumplido.
Es un retraso en la construcción de la variante de entre 2 y 3 años, en el mejor de los casos, sobre la fecha que anunció el anterior diputado foral de infraestructuras Imanol Pradales en comparecencia en Juntas en el año 2022 cuando dijo: “estamos ante un proyecto complejo, largo en el tiempo, de gran magnitud” “proyectos de esta dimensión, de esta magnitud, de esta complejidad, son proyectos muy largos en el tiempo” “Ya hemos iniciado los trabajos y nos esperan 116 meses de trabajo constante y permanente, esa es la realidad” “no sé qué es lo que no se entiende de lo que yo he dicho, creo que lo he dejado bastante claro”
Parece que en 2022 Pradales tenía bastante clara la complejidad del
proyecto y dio fechas teniéndolo en cuenta, lo dijo de forma contundente y clara, desgranando cada una de
las fases y su duración. Y resulta que ahora se dan cuenta de una serie de
dificultades enormes con las que justifican el retraso: resulta que bajo
Uretamendi y Betolaza había minas y para poder construir los edificios hace
décadas se rellenaron los terrenos con escombros mineros de baja calidad, ¿y
eso no lo sabían desde hace décadas?, resulta que en Iturrigorri el viaducto
pasara al lado del edificio de la media luna donde hay un parking debajo y esto
“obligará a realizar un desvío (del rio Elguera) tanto en planta como en altura,
además de gestionar el nivel del agua subterránea (nivel freático) para no
afectar a los cimientos ni a los aparcamientos residentes de la zona” ¿de
verdad que no sabían que por ahí pasa el Elguera y que desde hace décadas ha
supuesto problemas de inundación de ese parking? ¿y que justo por ahí tienen
previsto desde hace muchos años que pase la variante en falso túnel justo
debajo del Camino Iturrigorri?.
Otra de las zonas “críticas” estará situada en el entorno de la alhóndiga
de Gaztelondo, donde “la proximidad a viviendas y edificios singulares del
falso túnel en dirección a Santander, condicionará el uso de explosivos y
exigirá la instalación de pantallas protectoras contra el ruido y proyecciones
de roca”. ¿y de esto se han dado cuenta ahora cuando el trazado lo tienen
detallado en esa zona desde hace años?.
Y suma y sigue con las excusas para el retraso. ¿A caso no tienen problemas
similares y mayores que estos para construir el subfluvial de Lamiako? ¿o las
líneas de metro bajo los barrios de Bilbao?.
Cabe recordar, además, que el trazado actual de la variante de Rekalde fue
propuesto por la propia Diputación, que en su día lo defendió como la
alternativa más viable desde el punto de vista técnico.
Como era de esperar, estamos profundamente indignados tras la comparecencia
de ayer del diputado Carlos Alzaga. Desde nuestro barrio, este discurso resulta
ya conocido. Una vez más se insiste en que la variante de Rekalde es una obra
“complejísima”, con “problemas técnicos de dimensiones enormes”, lo que
interpretamos como una sucesión de excusas, una falta de voluntad política para
ejecutar el proyecto y el incumplimiento reiterado de la palabra dada.
Más allá de los aspectos técnicos, denunciamos también el tono del mensaje
trasladado por el diputado, que se percibe como un intento de
responsabilizarnos a nosotros mismos de las consecuencias de la obra. Se
transmite la idea de que, si el proyecto llega a ejecutarse,
provocará molestias, cortes de calles, pérdida temporal de equipamientos
deportivos como el campo de rugby, grandes rodeos dentro del barrio o incluso
riesgos estructurales en los edificios. Un relato que presenta la variante casi
como un capricho de los vecinos y vecinas cargado de efectos negativos.
Frente a este discurso, recordamos la realidad que vivimos a diario desde
hace más de 50 años: ruido constante, contaminación, polvo, vibraciones
provocadas por la autopista, accidentes, largos recorridos por zonas degradadas
bajo la infraestructura para poder cruzar el barrio, y viviendas y centros
escolares situados a menos de cinco metros del tráfico. Una situación
insostenible.
Reclamamos el fin de las excusas y recordamos las palabras de la diputada
general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, en julio de 2025: “Este proyecto nace
de una pregunta que es bien sencilla: ¿solucionamos el problema o nos quedamos
de brazos cruzados?”. Entonces afirmó también que no se trataba de “ningún
capricho ni ocurrencia”, sino de “una necesidad”, y subrayó que una de las
claves de la movilidad del futuro pasa por carreteras más seguras y con menos
molestias, sacando el tráfico del centro de los pueblos. Declaraciones que, lamentablemente,
se realizaron en referencia a la Subfluvial de Lamiako y no a la variante de Rekalde.
Desde nuestro barrio insistimos en que el problema no es técnico, sino de
voluntad política, compromiso con la ciudadanía y honestidad institucional. Por
ello exigimos que se deje de tratar a Rekalde como un barrio de segunda y se
apueste de una vez por una solución real.